Si usas ácidos como el kójico, el glicólico o el retinol, el protector solar deja de ser opcional: estos activos hacen que tu piel sea más sensible al sol, y sin protección puedes terminar con más manchas de las que estabas tratando de quitar.

¿Por qué es obligatorio si usas activos exfoliantes?

El ácido kójico, el glicólico y el retinol renuevan la piel más rápido de lo normal, dejando expuesta una piel nueva y más delicada. Sin protector solar, esa piel se pigmenta con más facilidad frente al sol — el resultado puede ser el opuesto al que buscas: más manchas, no menos.

¿Cómo elegir el protector adecuado?

Busca uno de amplio espectro (protege de rayos UVA y UVB) con SPF 50, en formato facial —no de cuerpo— para que no obstruya los poros. Si tienes piel grasa, prefiere texturas en gel o toque seco; si es mixta o seca, las cremosas suelen sentirse mejor.

¿Con qué frecuencia se aplica?

Se aplica todas las mañanas, como último paso de tu rutina (después de la crema hidratante), incluso si no vas a salir o el día está nublado — los rayos UVA atraviesan las nubes y el vidrio. Si vas a estar mucho tiempo al sol, reaplica cada 2 a 3 horas.

Si buscas por dónde empezar, puedes ver nuestra selección de protectores solares Serum 10.